Saturday, November 11, 2006

¿Con qué puedo retenerte?

Con qué puedo retenerte?
Te ofrezco calles lánguidas, ocasos desesperados,
la lunade los suburbios maltrechos.
Te ofrezco la amargura de un hombre que ha mirado
largamente a la solitaria luna.
Te ofrezco mis ancestros, mis hombres muertos, los
fantasmas a quienes
hombres vivos honraron en bronce: el padre
de mi padremuerto en la frontera de Buenos Aires, dos balas
perforando sus pulmones, barbado y muerto, envuelto
por sus
soldados en el cuero de una vaca; el abuelo de mi madre
-de apenas veinticuatro años- a la cabeza de trescientos
hombres en Perú, ahora sólo fantasmas cabalgando
caballos inexistentes.
Te ofrezco todo el discernimiento que pueda caber en
mis libros,
toda la hombría, o el humor, en mi vida.
Te ofrezco la lealtad de un hombre que nunca ha sido
leal.
Te ofrezco ese reducto de mí que de alguna forma he
salvado-
el corazón que no se trata con las palabras,
que no trafica con sueños,
y que permanece a salvo del tiempo, de la alegría, de la
adversidad.
Te ofrezco el recuerdo de una rosa amarilla vista durante
el ocaso,
años antes de que tú nacieras.
Te ofrezco explicaciones de tí misma, teorías acerca de
ti,
auténticas y sorprendentes noticias de ti.
Puedo darte mi soledad, mi obscuridad,
el hambre de mi corazón; intento sobornarte con
incertidumbre,
con peligro, con derrota.

Traducción personalísima del segundo poema en inglés de Jorge Luis Borges.

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